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lunes, 16 de diciembre de 2024

La Navidad: ¿Una Celebración Justificable para los Cristianos Apostólicos?


El podcast titulado "Should Christians Celebrate Christmas?" aborda un tema que ha sido motivo de debate entre los creyentes a lo largo de los siglos: ¿Deberían los cristianos celebrar la Navidad? A lo largo de su discurso, el Dr. David K. Bernard intenta justificar la celebración de la Navidad basándose en Romanos 14 y en la “libertad cristiana”. Sin embargo, este argumento merece una evaluación crítica y una respuesta contundente a la luz de las Escrituras y de los principios que han guiado al cristianismo apostólicos desde la Reforma.

1. Las Raíces Paganas de la Navidad

Es innegable que la Navidad tiene orígenes profundamente enraizados en celebraciones paganas. La fecha del 25 de diciembre fue adoptada para coincidir con la festividad romana del "Dies Natalis Solis Invicti" (el nacimiento del Sol Invicto). Estas festividades estaban marcadas por excesos, idolatría y culto a deidades paganas. Como cristianos apostólicos, hemos sido llamados a separarnos de toda práctica que tenga connotaciones idolátricas o que pueda manchar nuestro testimonio. La Biblia es clara al respecto: “No aprendáis el camino de las naciones… porque las costumbres de los pueblos son vanidad” (Jeremías 10:2-3). Participar en tales celebraciones significa ignorar este mandato y aceptar tradiciones que contravienen los principios bíblicos de pureza espiritual.

Además, las raíces paganas no solo son un dato histórico, sino que persisten en muchos de los símbolos y prácticas asociados con la Navidad, como el árbol, las luces y los regalos. Estos elementos, aunque reinterpretados culturalmente, no tienen sustento bíblico y continúan evocando prácticas ajenas a la fe cristiana.

2. La Falsa Aplicación de Romanos 14

El Dr. Bernard utiliza Romanos 14 para justificar la celebración de la Navidad como una cuestión de conciencia personal. Sin embargo, este pasaje trata de temas secundarios, como alimentos y días especiales para los judíos cristianos. La Navidad no es un tema secundario; implica participar en una práctica que tiene un trasfondo claramente idólatra. Además, 2 Corintios 6:14-17 nos advierte: “¿Qué comunión tiene la luz con las tinieblas? … Salid de en medio de ellos, y apartaos”. No podemos justificar la participación en celebraciones de origen pagano apelando a la “libertad cristiana”.

Es importante señalar que la libertad cristiana nunca debe ser una excusa para comprometer principios bíblicos. Pablo claramente establece límites a esta libertad cuando existe el riesgo de asociarse con prácticas que deshonran a Dios o que podrían ser un tropiezo para otros creyentes. Celebrar una festividad con raíces paganas envía un mensaje contradictorio al mundo y a la iglesia misma.

3. El Testimonio y la Pureza de la Iglesia

La Reforma Apostólica enfatizó la pureza doctrinal y la separación de toda práctica que no tuviera fundamento bíblico. Celebrar la Navidad, una tradición impuesta por la Iglesia Católica y cargada de simbolismos no cristianos, compromete el testimonio de la iglesia. Somos llamados a ser “un pueblo adquirido por Dios” (1 Pedro 2:9), distinto del mundo y sus costumbres. Este llamado no es opcional; es una obligación inherente a nuestra fe.

Además, aceptar y promover una festividad con elementos ajenos al evangelio debilita nuestra capacidad de ser luz en un mundo lleno de oscuridad. Cuando la iglesia adopta prácticas mundanas, pierde su distinción y su autoridad moral para proclamar el evangelio con poder y convicción.

4. La Verdad sobre la Adoración a Cristo

El argumento de que la Navidad es una oportunidad para honrar a Cristo también es cuestionable. Si bien es cierto que los cristianos deben celebrar el nacimiento de Jesús, esto no necesita estar ligado a una fecha específica ni a una tradición impuesta. La verdadera adoración a Cristo no está confinada a un día del año, y mucho menos a una fecha contaminada por costumbres paganas. “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren” (Juan 4:24).

En lugar de centrarnos en una fecha, deberíamos esforzarnos por vivir diariamente en adoración a Cristo, reflejando Su amor y Su verdad en todas nuestras acciones. Las Escrituras no nos mandan celebrar el nacimiento de Jesús, sino que nos llaman a recordar Su muerte y resurrección, que son el fundamento de nuestra fe. Cambiar este enfoque distorsiona el propósito central del evangelio.

5. La Responsabilidad de No Ser Tropiezo

El podcast también sugiere que la Navidad puede ser utilizada como una herramienta evangelística. Sin embargo, debemos recordar que nuestras acciones no deben ser causa de tropiezo para otros creyentes (1 Corintios 8:9). Participar en una celebración cuestionable podría confundir a los nuevos creyentes y debilitar su fe. Como líderes y miembros de la iglesia, tenemos la responsabilidad de modelar una vida que sea coherente con los principios bíblicos en todo momento.

Además, el evangelismo no debe depender de fechas específicas ni de estrategias que comprometan nuestra fidelidad a Dios. La iglesia está llamada a proclamar el evangelio en todo tiempo y lugar, sin necesidad de asociarse con prácticas que podrían desviar el mensaje central de la cruz.

6. Otras Prácticas Mundanas que los Cristianos Podrían Justificar

Si aceptamos la lógica presentada por el Dr. Bernard, podríamos justificar la participación en otras prácticas mundanas con raíces cuestionables, siempre y cuando se realicen “para el Señor”. Por ejemplo, ¿debería un cristiano participar en Halloween si lo hace con la intención de “redimir” la fecha para evangelizar? ¿Qué hay de las supersticiones culturales o tradiciones que mezclan elementos de otras religiones, como rituales de buena suerte o celebraciones sincretistas? Aplicar esta lógica abre la puerta a una peligrosa permisividad que podría diluir los principios fundamentales de la fe cristiana.

Al igual que con la Navidad, estas prácticas podrían reinterpretarse culturalmente, pero el trasfondo espiritual y moral sigue siendo cuestionable. Es esencial que los cristianos evalúen cada tradición o práctica bajo la luz de las Escrituras, manteniendo una postura de separación del mundo y fidelidad a Dios.

Conclusión: Un Llamado a la Fidelidad

La Navidad, tal como se celebra hoy, no tiene raíces bíblicas ni sustento en las enseñanzas de Cristo o de los apóstoles. Los cristianos apostólicos han sido llamados a una vida de santidad y separación del mundo, y celebrar una festividad con orígenes paganos contradice este llamado. En lugar de buscar justificar esta práctica, deberíamos esforzarnos por mantenernos fieles a las Escrituras, adorando a Cristo en espíritu y en verdad todos los días de nuestras vidas.

Recordemos las palabras del apóstol Pablo: “Absteneos de toda especie de mal” (1 Tesalonicenses 5:22). Como creyentes, nuestra prioridad debe ser agradar a Dios, no adaptarnos a las tradiciones del mundo. En este contexto, celebrar la Navidad no solo es innecesario, sino contraproducente para nuestra misión de ser luz y sal en un mundo que necesita desesperadamente el evangelio puro y sin contaminaciones.

Hacemos un llamado a todos los creyentes a reflexionar profundamente sobre estas cuestiones y a evaluar nuestras tradiciones a la luz de las Escrituras. Nuestro compromiso debe estar siempre con la verdad de Dios, rechazando cualquier práctica que no glorifique Su nombre ni edifique Su iglesia.

martes, 15 de diciembre de 2020

La Luz de mi casa es Jesús

Texto clave: “Casa de Jacob, venid y caminemos a la luz del SEÑOR.” Isaías 2:5.

En esta época llamada NAVIDAD donde vemos a muchas casas relucir por sus muchas luces artificiales, tecnológicas etc. Llamo la atención de mi hija que un día me pregunto: ¿Papi porque las demás casas tienen luces por todas partes y la nuestra no tiene ni el arbolito de navidad?

La palabra de Dios advierte que no debemos mentir los unos a los otros, y la respuesta a mi hija fue: Te puedo decir que la casa que mas luces tiene es la nuestra, en nuestra casa esta la luz más hermosa que pueda existir, y no te imagines que es la luz que nos alumbra solo una vez al año, la luz de la que te hablo nos alumbra todos los días del año, solo que para poder verla la única condición es ser Espiritual, pues nuestra luz especial de nuestra casa es celestial y tiene un nombre maravilloso, se llama JESÚS.

Jesús es la fuente más hermosa de la luz de nuestra casa, ella esta prendida todos los 365 días del año. ¿Qué te parece? Hermoso, solo que el mundo no la puede ver:

“En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella. Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él. No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz. Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Juan 1:4-11.

“Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.” Juan 8:12.

“Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo el que cree en mí no permanezca en tinieblas.” Juan 12:46

“Por otra parte, os escribo un mandamiento nuevo, el cual es verdadero en El y en vosotros, porque las tinieblas van pasando, y la luz verdadera ya está alumbrando.” 1 Juan 2:8.

“Pero si tu ojo está malo, todo tu cuerpo estará lleno de oscuridad. Así que, si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡cuán grande será la oscuridad!” Mateo 6:23.

“Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que el día os sorprenda como ladrón;…” 1 Tesalonicenses 5:4-7.

“Pues Dios, que dijo que de las tinieblas resplandeciera la luz, es el que ha resplandecido en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Cristo.” 2 Corintios 4:6.

La fuente de la luz de mi casa es Dios, mi señor y salvador Jesús:

“Porque en ti está la fuente de la vida; en tu luz vemos la luz.” Salmos 36:9.

“Envía tu luz y tu verdad; que ellas me guíen, que me lleven a tu santo monte, y a tus moradas.” Salmos 43:3.

“El es quien revela lo profundo y lo escondido; conoce lo que está en tinieblas, y la luz mora con El.” Daniel 2:22.

“El SEÑOR es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré? El SEÑOR es la fortaleza de mi vida; ¿de quién tendré temor?” Salmos 27:1.

“cuando su lámpara resplandecía sobre mi cabeza, y a su luz caminaba yo en las tinieblas;” Job 29:3.

Los ojos Espirituales ven la luz del señor en sus casas y en todo lugar:

“Los preceptos del SEÑOR son rectos, que alegran el corazón; el mandamiento del SEÑOR es puro, que alumbra los ojos.” Salmos 19:8.

“Los que a El miraron, fueron iluminados; sus rostros jamás serán avergonzados.” Salmos 34:5.

La Biblia dice al respecto: Isaías 5:20 !Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!

La luz en sus casa es llamada la Navidad y es considerada por muchos como un tiempo maravilloso, que enfoca a los participantes en dar, en la unidad familiar, en la música y las decoraciones hermosas, en festejar y cantar villancicos navideños por todo el vecindario. Todo esto se centra, supuestamente, en la adoración a Cristo. Pero en realidad la navidad es una fiesta pagana. No tienes raíces cristianas, es antibíblica. Esta es más bien una fiesta romana.

La elección del 25 de Diciembre y el título de la fiesta tienen su origen directo en el calendario romano. Entre las fiestas paganas que celebraban los romanos, había una llamada "Día Natal del Sol Invicto" (Dies Natalis Solis Invicti).

Dicha fiesta se hacía en honor a los emperadores romanos de decadencia. En ella, estos hombres se hacían venerar como la encarnación del Sol Invicto. Esta fiesta unía en el plano mitológico a las divinidades con el ciclo anual del Sol, que durante el solsticio invernal gracias al posterior alargamiento progresivo del día, parecía volver sobre la Tierra como por un renacimiento.
Esta simbología solar que llevaba consigo la celebración del 25 de diciembre fue ciertamente adoptada por el cristianismo para calificar "luminosamente" la figura de Cristo. Sin darse cuenta, al celebrar la fiesta de la Navidad muchos cristianos están participando de una fiesta pagana romana en honor de los emperadores.

Ahora el árbol de Navidad que adorna la mayoría de los hogares de todo el mundo, con sus adornos multicolores y sus luces resplandecientes, en cuya cúspide aparece la estrella de Belén; es nada menos, que otra de las fiestas paganas que se celebraban en la antigüedad.

No se puede dar una razón lógica del por qué un árbol en cuyo tronco aparecen el niño Jesús, José, María, los pastores y los animales. La Biblia no menciona que hubiera un árbol en el establo donde nació Jesús. Ni tampoco se sabe desde cuando se comenzó a asociar este extraño árbol con el nacimiento del Señor. Donde sí encontramos luz sobre este árbol de la Navidad es en la historia de los países escandinavos y la Roma primitiva, donde se han encontrado huellas de su uso en ciertas ceremonias. En la Enciclopedia Ilustrada Cumbre, Tomo 10 y página 71 encontramos la siguiente información: "Las tribus paganas del norte europeo rendían culto a los árboles, en los que veían la encarnación de extrañas deidades; al convertirse al cristianismo, conservaron en el árbol de Navidad un resabio de su antigua superstición. Adornaban un pino o cualquier otro árbol de hojas perennes con objetos brillantes y velas que simbolizaban el sol, la luna y las estrellas, y danzaban y cantaban alrededor del extraño símbolo. Muchos pueblos han adoptado el árbol sin conocer su origen pre-cristiano."
Como vemos la gran mayoría de Cristianos no se dan cuenta que la realidad de todo, es que al celebrar la fiesta de Navidad se están envolviendo en muchas fiestas paganas, que lentamente se fueron introduciendo dentro del cristianismo. Ciertas prácticas que comenzaron con la Iglesia Católica Romana han ido siendo adoptadas por todas aquellas iglesias que se dicen ser Cristianas.

SANTA CLAUS: Indudablemente es una gran mentira, la de Santa Claus es la leyenda más exitosa y difundida no solamente de la Navidad, sino de entre todas las celebraciones de todo el año, como también es la mentira más grande que muchos padres le hacen a sus hijos, haciendo que ellos crean que es ese personaje el que les trae los regalos o en el caso de Colombia que se invento uno parecido llamado papa Noel. Donde en la televisión nacional sale ofreciendo el espíritu navideño, y muchos son los que lo reciben, doy gracias a Dios por llenarme de su espíritu SANTO. De este quiero estar lleno todos los días de mi vida y creo que usted también querido hermano.

Aunque el origen del gordo chapeado, vestido de satín rojo terminado con una cenefa de armiño y fajado con un cinturón negro es nebuloso, la realidad es que cada diciembre, en el supuesto aniversario del nacimiento de Jesucristo, la figura casi mitológica de este personaje regresa a repartir regalos a los niños del mundo, en recuerdo del día en que los magos, cargados de presentes, siguieron la ruta de la estrella de Belén para ofrendar a su nuevo Rey.

Pero, ¿quién es Santa Claus? ¿De dónde llegó? ¿Cómo es realmente, si cuenta la leyenda que nunca se ha dejado ver por nadie cuando mágicamente hace caber su inmensa humanidad a través de una chimenea, una rendija o la cerradura de la puerta para dejar los regalos?

Pues bien, se dice que este amado y ansiosamente esperado personaje no es otro que Nicolás, nacido en la ciudad-puerto de Patara, en Asia Menor hace muchos años. Llegó a ser obispo de Myra, y como tal desarrolló una importante labor social repartiendo regalos entre los niños desprotegidos y ayudando a las mujeres solas. Al paso de los años, la Iglesia Católica Romana lo elevaría a Santo por sus buenos actos.
La figura de San Nicolás reapareció muchos años después de su muerte en Holanda, donde en la víspera de su día (6 de diciembre) recorría la ciudad misteriosamente repartiendo regalos a niños desamparados y menesterosos. A partir del siglo XVI empezó a realizar sus visitas en la Noche Buena con el nombre de SintirKlass.

Sus primeras visitas al continente americano se registraron también en el día de San Nicolás para traer regalos a los niños de las colonias holandesas de Nueva York. Sin embargo, dado que la mayor influencia norteamericana es inglesa y que en Inglaterra pronunciaban su nombre como Santa Claus, es así como se conoce en Estados Unidos y en toda América Latina.
Ahora bien, no en todas partes del mundo San Nicolás asume la misma apariencia ni lleva el mismo nombre. En Francia se hace llamar Pére Noël; en Alemania es Kriss Kringle (Niño Cristo) y está personificado por un hada masculina; y en Rusia es Abuelo Invierno.

En Colombia como papa Noel. En Italia, aparece en la persona de la Bruja Befana, que según la leyenda, barría su casa cuando pasaron los Reyes Magos hacia el pesebre de Belén y la invitaron a ir con ellos. No los acompañó, pero tanto se ha arrepentido, que cada año sale a repartir regalos en busca del Niño dios.

Ciertamente, la imagen de Santa Claus no es precisamente la de un Santo. Como nadie pudo saber con certeza cuáles eran las características de su persona porque nunca se dejó ver, la imaginación y creatividad de los hombres hicieron su estampa.
fue el caricaturista Thomas Nast, alemán residente en Nueva York, quien hacia 1880 creó al gordinflón del gorro rojo con una enorme borla blanca, que viajaba sobre un trineo tirado por los renos Saltador, Bailarín, Bromista, Veloz, Zalamero y Alegre. Reno, el de la nariz roja, llegó tiempo después al grupo.

Sea como sea y de cualquier manera que se llame, la importancia de Santa Claus es la imagen comercial que se ha creado para incentivar el consumismo y el interés material de las compañías que saben aprovechar este personaje para engordar sus dueños.

Las luces en nuestras casas y adentro de ellas no es bíblico; Primero porque esta práctica en ninguna parte las sagradas escrituras lo enseñan. El pueblo cristiano debe entender que todo lo que practique y enseñé debe estar basado en la sagrada Palabra de Dios que es la Biblia.
De lo contrario es una herejía, una falsa enseñanza, es algo que no proviene de Dios y cuyo objetivo es destruir la iglesia del Señor. Recuerde que nuestro fundamento debe estar basado en los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del Angulo el señor Jesucristo. Hermano Cristiano todo lo que nosotros practiquemos debe estar basado en la Palabra de Dios: "Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo." (Efesios 2:20). Aquí encontramos la base de toda enseñanza bíblica. En ninguna parte de los evangelios se habla de una supuesta navidad, Jesús se intereso más bien en darnos un nuevo camino, una nueva vida, una esperanza de vida eterna y todos los que decidamos permanecer en este camino la recibiremos, Jesús dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. (Juan 14:6). En los Evangelios encontramos las ordenanzas del Maestro, tales como la institución del bautismo en agua en el nombre del Señor Jesucristo y la celebración de la Santa Cena. Sin embargo, no se hace ninguna mención a la celebración de la Navidad.

En segunda instancia el libro de hechos de los apóstoles leemos que cuando las almas se arrepentían, eran bautizadas según lo establecido por el Señor; cuando la iglesia se reunía, se celebraba la eucaristía o santa cena y así todo lo establecido por el Señor Jesús. No obstante, en todo el libro no se encuentra ninguna mención de que la iglesia celebrara la Navidad.

“Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas. Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones. Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles. Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno. Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.” (Hechos 2:41-47).

“pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres.” (Hechos 8:12).

“Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí. Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí. Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga.” (1 Corintios 11:23-26).

Esto versículos dejan bien claro que Jesús no estableció la navidad, como tampoco era parte de lo que la iglesia primitiva practicaba, o de lo contrario, el escritor Lucas lo hubiera anotado.

Para concluir vemos la evidencia en los escritos del Apóstol Pablo
que escribió trece libros del Nuevo Testamento. Estos libros fueron dirigidos a diferentes congregaciones con el propósito de solucionar los problemas que habían surgido en dichas iglesias. En ellos se tratan casos de matrimonios, problemas entre hermanos, adulterios, el surgimiento de las herejías, el uso de los dones del Espíritu, etc. todos los libros o cartas de Pablo nos enseñan cómo tratar y solucionar los problemas de la iglesia. También se hace alusión a las diferentes fiestas o ceremonias que la iglesia celebraba en el primer siglo de nuestra era. Lo sorprendente es que no se encuentra ninguna cita bíblica que haga referencia a la celebración de la Navidad.
De esta manera queda claro que la iglesia no debe celebrar la Navidad por la sencilla razón que la Biblia no lo enseña ni establece.

La iglesia celebraba el bautismo, la Santa Cena (para conmemorar la muerte y la resurrección del Señor), hacían énfasis en las enseñanzas del Señor Jesús, sus milagros y su ascensión a los cielos. Pero en ningún pasaje del Nuevo Testamento se menciona que la iglesia celebrara o enseñara la celebración del nacimiento del Señor Jesús.

Y menos se ven a los cristianos recibiendo el espíritu Navideño. Lo que si les recomiendo es que reciba más bien el Espíritu Santo, porque el que no lo tenga no es de Dios. El es el sello de nuestra salvación. Cuando somos bautizados, dice la Palabra que se nos perdonan nuestros pecados y que recibimos el Espíritu Santo (Hechos 2.38). Así empezamos nuestra vida cristiana. El don del Espíritu Santo es el regalo que Dios nos hace, y en otras partes de la Biblia, a esta misma operación, se le designa por otros nombres. Por ejemplo, hay tres versículos donde se nos dice que hemos sido sellados con el Espíritu Santo:

“Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios, el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones.” (2 Corintios 1:21-22).

“En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa” (Efesios 1:13).

“Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.” (Efesios 4:30).

Hermanos fuimos sellados con el Espíritu Santo para el día de la redención, por lo cual no debemos entristecerlo con nuestra mala manera de vivir, sino que debemos llevar una vida santa y consagrada al Señor: “Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo. El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad. Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.” (Efesios 4:25-32).

Dios te ayude en estas fiestas paganas a que no cambies la luz del Espíritu Santo por las tinieblas del espíritu Navideño.

Levántate, resplandece, porque ha llegado tu luz y la gloria del SEÑOR ha amanecido sobre ti.… Isaías 60:1,2,19. Tu casa es la que mas alumbra todos los días del año, pues en ell esta fundamentada en Jesús, y eso nadie lo puede cambiar: “Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.” 1 Corintios 3:11.

Todo cristiano debe andar en la luz de Jesús, no en la del mundo: “más si andamos en la luz, como El está en la luz, tenemos comunión los unos con los otros, y la sangre de Jesús su Hijo nos limpia de todo pecado.” 1 Juan 1:7.

Jesús es la lumbrera de mi casa: “La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que la iluminen, porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera.” Apocalipsis 21:23.

Mi señor Jesucristo les siga bendiciendo.

martes, 17 de diciembre de 2019

EL ESPÍRITU DE LA NAVIDAD


Para muchos cristianos en todo el mundo cree que la navidad es la celebración del nacimiento de Jesús. Piensan que es la fiesta de su cumpleaños. Por esta razón, la Navidad es considerada como una época de paz,
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