El decir o creer que es la voluntad de Dios, que una pareja de esposo se separe para que cada uno de los cónyuges establezca otra o tomen caminos separados no está en la Biblia
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El decir o creer que es la voluntad de Dios, que una pareja de esposo se separe para que cada uno de los cónyuges establezca otra o tomen caminos separados no está en la Biblia
La voluntad de Dios para las parejas
En los momentos más oscuros de nuestras vidas, enfrentamos desafíos que nos sumergen en un pozo de problemas. En este artículo, exploraremos cómo la fe y la paciencia pueden iluminar nuestro camino y brindarnos la salida que anhelamos.
"Pacientemente esperé a Jehová, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, Y confiarán en Jehová." - Salmos 40:1-3.
La vida nos enfrenta con situaciones que nos sumergen en la oscuridad del sufrimiento. Muchas veces, buscamos ayuda en lugares equivocados, como amigos que también están perdidos. La Biblia nos advierte sobre las "ciegas guías de ciegos" y la importancia de la verdadera dirección.
En el pozo oscuro, es fácil sentir que nuestras oraciones caen en oídos sordos. Sin embargo, perseverar en la oración y la fe es fundamental. El clamor a Dios no siempre trae respuestas inmediatas, pero confiar en su plan y mantenernos fieles nos llevará a la luz.
En medio de la oscuridad, el toque de Jesús puede transformar nuestras vidas. La historia de los ciegos en Mateo 20:29-34 demuestra cómo la persistencia en buscar a Jesús resulta en su intervención y en la apertura de nuestros ojos espirituales.
Confiamos en Jesús para guiarnos en medio de las dificultades. A pesar de las voces que nos desvían, la Biblia nos asegura que confiar en Dios nos lleva a la luz. Nuestra confianza bienaventurada se llama Jesús, quien es nuestra luz y guía.
Enfrentar el pozo oscuro de los problemas requiere paciencia, fe y confianza en Jesús. La persistencia en la oración nos acerca a la respuesta divina, y el toque de Jesús transforma nuestra oscuridad en luz. Sigamos clamando y confiando, pues en el nombre de Jesús, encontramos la salida y la esperanza que necesitamos.